lunes, 2 de junio de 2008

Narracion


De camino al mercado, llamo su atención, un barullo de gente que se reunía en el centro de la plaza alrededor de algo a lo que no alcanzaba su vista. Todos miraban hacia aquel lugar del que emanaba una alegre sintonía. De vez en cuando el murmullo de la gente se veía interrumpido por risas que llegaban de todas partes. Después de pensarlo un instante se acercó con paso ligero para mas tarde envolverse en la multitud. entre los cuerpos apretujados de la gente la niña alcanzó a ver a un hombre joven y menudo, vestido con unos ropajes vistosos y llamativos. Su pálido rostro era caricaturesco y su expresión camaleónica, se dibujaba y desdibujaba mientras iba narrando. A voz en grito intentando llegar a todos los oídos, iba contando una historia en la que las espadas, el amor y el valor eran los protagonistas. Una historia que hacia divagar a todos los presentes. Andaba pegando saltitos, sus manos pintaban florituras en el aire y su voz cambiaba según el personaje al que representaba. Aquel pintoresco personaje no viajaba solo. En la sombra de una árbol y echado sobre este había otro individuo. Tenia la mirada baja y la sombra de su voluminoso sombrero le tapaba el rostro . Entre sus manos había un extraño instrumento sobre el cual deslizaba sus larguiruchos dedos haciendo fluir aquella sintonía que había escuchado, la sintonía que marcaba el ritmo al otro personaje y que la había hipnotizado haciendo que olvidara todo lo demás. Aquel espectáculo que encantaba a su público, alegraba la plaza de camino al mercado.

El texto anterior es una narración escrita por mi, en la que se describe lo que podría ser (a mi modo de verlo) la intervención de un juglar en una plaza medieval.

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