martes, 3 de junio de 2008

La Literatura Prerrenacentista

Fuentes de la literatura prerrenacentista

El movimiento humanista supuso la recuperación de la literatura grecolatina y renovó la literatura italiana que influyó de forma decisiva en las literaturas europeas. La fortuna, la muerte y la fama cobran vigor durante este periodo al igual que los escritores italianos Boccaccio (Decameron) y Petrarca (Cancioncero). Junto a los dos anteriores una de las obras mas brillantes de la literatura italiana mas admiradas fue la Divina Comedia de Dante Alighieri que influyó especialmente en la poesía alegórica castellana. Este poema narrativo relata el viaje simbólico del escritor a través del infierno, el purgatorio y el paraíso.

El siglo XV supuso la descomposición del mundo medieval. La rígida estructura estamental fue sustituida por una situación de mayor movilidad en la sociedad. En literatura, los modos y temas de la Edad Media seguían presentes, pero comenzaban a aparecer muestras del espíritu renovador y burgués que derivó en el Renacimiento. Prueba de ello es la aparición de los cancioneros, obras de poetas cortesanos para consumo de lectores alejados del mundo de los monasterios, que hasta entonces había dominado la poesía culta.

La poesía culta

Dentro de la poesía culta del siglo XV pueden diferenciarse dos tendencias literarias: la poesía cancioneril y la poesía alegórica.

  • La poesía cancioneril: En ella se concibe el amor como un juego cortesano y literario. El poeta adopta el papel de servidor de su dama a la que dirige sus versos adornados por el ingenio y cierta elaboración conceptual.
  • La poesía alegórica: Aborda temas filosóficos como la fortuna, la fama o la muerte, que se desarrollan con un estilo elevado y artificioso.
Jorge Manrique

Jorge Manrique (1440-1479) es autor de varias composiciones de asunto amoroso que siguen con fidelidad los patrones del género cancioneril. Su poema más conocido, sin embargo, son las Coplas escritas a la muerte de su padre.
En las Coplas se combinan elementos tradicionales de manera original. Jorge Manrique expresa con lucidez analítica el poder irremisible de la muerte, pero lo hace sugiriendo el final, sin convocar ante la vista del lector el horror de la destrucción.
La pérdida de los bienes temporales que conlleva la muerte provoca en el poeta una evocación nostálgica con especial atención al detalle sensorial, que sugiere más el gozo vital que la actitud cristiana de desprecio ante los bienes terrenos.

«Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí se van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos».

La poesía popular. Los romances

Se cree que el origen de los romances puede hallarse en los cantares de gesta. El público pedía a los juglares que recitaran por separado aquellas escenas de mayor fuerza dramática, y eso pudo hacer que los cantares se fragmentaran y surgiera un nuevo tipo de composición poética.
Los romances son poemas formados por una serie indefinida de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares. El conjunto de romances se denomina Romancero

El lenguaje del Romancero, especialmente en las composiciones de carácter lírico, presenta a menudo referencias simbólicas propias de la poesía popular. Por ello, los romances pueden tener varios niveles de significado.
El estilo de los romances se caracteriza por la concentración expresiva y el dramatismo; el diálogo y el monólogo les dan un fuerte sentido teatral.

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero:
¡dele Dios mal galardón!



El teatro hasta el siglo XV

La Celestina, de Fernando de Rojas, es la obra de carácter dramático más significativa del siglo XV. En ella se refleja la crisis de los valores medievales y el materialismo que caracteriza la sociedad del Prerrenacimiento.


A mediados del XV comienza a surgir una tradición dramática en castellano. La actividad teatral se halla vinculada en este momento a los lugares en los que se desarrollan las diversiones populares o las celebraciones religiosas (como el Corpus o la Navidad). A final de siglo, el teatro se introduce también en los palacios, donde se realizan los festejos cortesanos. Durante esta época destacan fundamentalmente dos figuras: Gómez Manrique (1412-1490) en el teatro religioso y Juan del Encina (1469-1529), quien, además de motivos religiosos, desarrolla una temática profana. Su obra, como la de Lucas Fernández, se sitúa entre la tradición medieval y la del Renacimiento. Pero, sin duda, la obra dramática más importante de esta época es La Celestina, de Fernando de Rojas.

La Celestina

Consideramos que La Celestina pertenece al género dramático por varias razones: en ella no existe un narrador, se emplea el diálogo como variedad discursiva...
A finales del siglo XV se publica La Celestina, una de las obras maestras de la literatura en lengua castellana. Su autor, Fernando de Rojas, nació en 1476 en Puebla de Montalbán (Toledo), en el seno de una familia de judíos conversos. Estudió Leyes, ejerció la profesión de letrado y desempeñó el cargo de alcalde en Talavera hasta su fallecimiento, en 1538.

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