miércoles, 4 de junio de 2008

La literatura barroca

Hacia 1580 aparece un grupo importante de poetas que intenta renovar la lengua y los temas de la poesía del siglo XVI. Fue ésta una época de gran desarrollo de la poesía lírica, épica y dramática –el teatro se escribe en verso– . Los grandes modelos de la época fueron los Argensola, Lope de Vega, Góngora, Quevedo y Calderón.

La visión pesimista de la realidad se advierte en los temas habituales de la literatura barroca: la preocupación por las normas morales, la fugacidad de la vida, la presencia universal de la muerte el desengaño... Son también muy frecuentes los contrastes, que manifiestan la naturaleza equívoca de la realidad y persiguen crear efectos sorprendentes, muy apreciados por el escritor barroco en su afán de originalidad. De ahí el uso de un estilo complejo en el que abundan los recursos retóricos.

Tanto en la poesía como en la prosa de la época se habla de dos corrientes estéticas: culteranismo y conceptismo.

  • Culteranismo: también denominado gongorismo, se identifica con los recursos usados por Góngora: embellecimiento de la realidad a través de metáforas e imágenes y uso continuado de sintaxis latinizante, cultismos, alusiones mitológicas, etcétera.
  • Conceptismo: movimiento literario que tiende a servirse del concepto. Más que por los aspectos formales, como en el culteranismo, los conceptistas se inclinarían por los juegos de palabras, paronomasias, dilogías, etcétera. Quevedo es su representante más característico.

La lírica del barroco

Luis de Góngora

La obra de Góngora consta de:

  • Poemas populares: romances y letrillas.
    Góngora fue muy admirado por su poesía octosilábica, transmitida generalmente con música, en la que destaca la capacidad conceptista, presente sobre todo en las obras burlescas. Compuso un centenar de romances y numerosas letrillas.
    En el romancero practicó todos los temas, tratados en serio, en tono burlesco o incluso mezclando ambas actitudes en un mismo romance. Fueron famosos los romances «Hermana Marica», «Amarrado al duro banco», «Servía en Orán al rey», «Angélica y Medoro», entre otros. En la Fábula de Píramo y Tisbe, de 1618, Góngora trata un tema mitológico en tono burlesco. El poeta mezcla además lo popular y lo culto, creando una complejísima cadena de conceptos.
  • Poemas cultos: canciones, sonetos y tres grandes poemas: la Fábula de Polifemo y Galatea, las Soledades y el Panegírico del duque de Lerma.
    Fábula de Polifemo y Galatea (1611-1612): se trata de un poema mitológico de sesenta y tres octavas reales, basado en pasajes de las Metamorfosis de Ovidio.
    El poema sorprendió tanto a los defensores como a los detractores de Góngora, por las dificultades que ofrece a un lector no familiarizado con la tradición clásica.
    Soledades (1612 -1614): su poema más celebrado y criticado. El proyecto era escribir cuatro Soledades, pero sólo está completa la primera (2.028 versos); la segunda (979 versos), quedó inconclusa. La obra, esencialmente lírica y descriptiva, presenta un hilo argumental que revela la existencia de un proyecto narrativo afín al de la novela bizantina o de aventuras. Mediante un estilo complejo y difícil se exalta la naturaleza y el mundo rural y cotidiano, rechazando el cortesano. Obra compuesta en silvas.

Quevedo

Las poesías de Quevedo se publicaron póstumas. Se clasifica su obra por los temas:

  • Poemas metafísicos: es un tipo de poesía frecuente en la época, en la que se medita sobre la existencia. La brevedad de la vida es el tema más habitual. El soneto es la forma más común.
  • Poemas morales: en este extenso grupo, compuesto en su mayoría por sonetos, es la filosofía neoestoica la que sustenta su visión ética.
  • Poemas religiosos: es un grupo de poemas, sonetos generalmente, dedicado a personajes de la Biblia.
  • Poemas de circunstancias: se trata de una serie, muy habitual en la época, dedicada a elogios, túmulos y epitafios de personajes del pasado y del presente.
  • Poemas amorosos: Quevedo compuso numerosos poemas de amor en los que intentó renovar la lírica amorosa renacentista. Lo más característico de ellos es el tratamiento hiperbólico de los motivos renacentistas y las metáforas personificadoras o cosificadoras.
  • Poemas satíricos: Quevedo sintió, en prosa y en verso, especial gusto por la sátira, donde podía desplegar con mayor libertad todos sus experimentos verbales y, a la vez, poner de manifiesto, por medio de la risa, los defectos de una sociedad. Cualquier tema puede ser objeto de su sátira, generalmente compuesta en sonetos, letrillas y romances

La prosa barroca

  • La novela corta estuvo de moda a raíz de la publicación de las Novelas ejemplares de Cervantes
  • La novela bizantina ,tras la aparición de los Trabajos de Persiles y Sigismunda, también de Cervantes.
  • La sátira menipea, que solía escribirse en latín, llega a su plenitud con Quevedo.
  • La literatura emblemática se usaba para la enseñanza. El emblema consistía en un dibujo y una frase que lo rodeaba, cuyo significado se desarrollaba después en un breve ensayo.
  • La novela picaresca. Aunque el Lazarillo fue bastante leído, no crea género hasta que Mateo Alemán (1547-1616?) publica en 1599 la Primera Parte del Pícaro Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana, que se concluyó con la Segunda parte, 1604.

Del Lazarillo tomó Alemán la fórmula autobiográfica desde el punto de vista de un marginado, pero el Guzmán es una novela muy distinta. A lo largo de la extensa narración, Guzmán llega a ser un famoso ladrón, y cuando es condenado a remar en galeras se arrepiente y decide escribir su vida para que sirva de ejemplo.

A partir de esta obra, la picaresca dio lugar a todo tipo narraciones, que tuvieron enorme éxito durante el siglo XVII: El Buscón, de Quevedo; La pícara Justina, anónima; La hija de celestina, de Salas Barbadillo son las mas importantes.

El teatro barroco

En los últimos años del siglo XVI, Lope de Vega (1562 -1635) encuentra una fórmula teatral que supera la tradición de la época y que supone un éxito extraordinario. Esta forma de hacer teatro, llamada comedia nueva o teatro clásico, contó con numerosos seguidores a lo largo del siglo XVII, y hasta bien entrado el XVIII fue el género dramático por excelencia.

En 1609, Lope de Vega publicó el Arte nuevo de hacer comedias de este tiempo. Se trata de una serie de reflexiones sobre las comedias de su época y de cómo le gustaría al autor que se compusieran.
Sobre todo, es una defensa de la nueva comedia frente a las críticas de los neoaristotélicos españoles y extranjeros. Los aspectos más importantes del Arte nuevo son los siguientes:
El gusto: aunque las reglas clásicas sean mejores, los gustos del público varían y los autores han de satisfacer las nuevas preferencias.
Los personajes: se pueden mezclar personajes trágicos y cómicos.
Unidad de acción: debe mantenerse, aunque Lope no sigue siempre ese precepto.
Unidad de tiempo: la acción debe transcurrir en el menor tiempo posible.
Unidad de lugar: puede no respetarse.
Número de actos: la división será en tres actos de ocho hojas cada uno, lo que equivale tres horas, con la loa, el entremés y el baile.
Métrica: se ajusta a las situaciones, lo que le permite utilizar la tradición poética anterior.
Finalidad: el objetivo de la comedia es provocar el deleite del público:
«Como las paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto».

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